El Parque, fisioterapia y saludEl Parque, fisioterapia y salud

19

Mar 2020

FIBROMIALGÍA: algo más que dolor

en Medicina y Salud

Hablemos sobre la fibromialgia, una patología que es mucho mas que dolor.

Desde hace 2 años he estado impartiendo una formación especializada para profesionales de la salud sobre la Fibromialgia, y he decidido hacer un artículo que pueda servir tanto a  profesionales, como a aquellas personas interesadas que no tengan conocimientos científicos  para que puedan entender de que se trata la enfermedad. En ella he tratado de dejar muy claro en que consiste, qué tratamientos están recomendados y cuáles no, qué mecanismos de acción (procesos corporales) están relacionados y lo qué más interesante puede resultar a los no sanitarios, qué pueden hacer los pacientes para participar activamente en su tratamiento.

Espero que os guste.

¿A qué llamamos fibromialgía?

Es un síndrome caracterizado por dolor crónico generalizado, con múltiples puntos sensibles, dolor y pesadez articular, y síntomas sistémicos como alteraciones del estado de ánimo, cansancio, alteraciones del sueño, y disfunciones cognitivas, sin la presencia de lesiones orgánicas o estructurales claramente definidas.

Puede ir asociado a otras patologías reumáticas, síndrome de colon irritable, trastornos psiquiátricos, infección o diabetes.

Las estadísticas actuales dicen que afecta a un 4-6% de la población y afecta a 10 mujeres por cada hombre.

El principal factor de riesgo es el stress mantenido (no solo tener una vida agitada, sino falta de seguridad, cambios bruscos en la vida, etc..)

Además del stress, son muy importantes factores genéticos, factores ambientales (dónde vivimos, contaminación ambietal, hábitos de vida..)  haber pasado ciertas infecciones, factores hormonales... Uno de los principales problemas a la hora de abordar el tratamiento de esta patología es la multicausalidad de la misma.

 

¿Qué es en realidad?

La fibromialgia es una patología compleja en la cual existen muchos mecanismos de acción implicados (procesos biológicos) en la sintomatología.

En el siguiente esquema muestro los principales y,a continuación, explicaré por qué he colocado la neuroinflamación y la sensibilización central como procesos clave.

Aunque parece un esquema complejo funciona como una pirámide o una casa, es decir, la base serán los cimientos sobre los que se van edificando los distintos cambios en la fisiología del organismo que terminan construyendo los dos causantes principales de los síntomas de la enfermedad.

Es importante destacar que no es necesario que estén presentes todos los mecanismos de la base. No todos los pacientes tienen que tener, o haber tenido, infecciones de determinados patógenos, problemas a nivel de barreras corporales y disbiosis (aunque se relaciona enormemente con síndrome de colon irritable y alteraciones tracto digestivo-estreñimiento, hinchazón) o traumas emocionales (también muy frecuentes) pero, si es cierto, que cuantos más elementos de la base aparezcan, más probable será que puedan edificarse los pisos siguientes.

Si hacemos una película cuyo final sea desarrollar la patología, podría ser una historia de este tipo: una persona que tiene ciertos factores genéticos que la presdisponen (polimorfismos en receptores de serotonina, factores inmunológicos...) es expuesta a stress crónico y además...y además...

Poco a poco ya mostraba algunos problemas de dolor muscular, algunas migrañas... y le sucede algún proceso agudo (lesión muscular, accidente, fractura, stress agudo) y entonces...

La activación conjunta de todos los procesos provoca que se active la microglía (células inmunológicas del sistema nervioso) que producen sustancias proinflamatorias en los nervios -la neuroinflamación-. Lo siguiente que sucederá a raíz de este proceso serán cambios en el sistema nervioso (fisiológica y anatomicamente) que darán lugar la sensibilización central que completa los síntomas.

Por lo tanto, al final la suma de todos estos procesos justificará los síntomas principales: sensibilización central (dolor, cambios de estado de ánimo) y neuroinflamación (alteraciones vasculares, de piel y músculo).

Así visto y teniendo en cuenta que todavía hay muchos más mecanismos fisiopatológicos presentes, nos podemos hacer una idea de lo compleja que es esta patología y por tanto, lo difícil que va a resultar su tratamiento. Veremos, que por suerte, hay muchas intervenciones que pueden tener efectos positivos sobre muchos mecanismos de acción a la vez ,lo que  facilitará el abordaje.

Será clave para poder ayudar a los pacientes que se haga una historia detallada de cada caso para poder decidir la mejor opción terapeútica posible.  

 

¿Y entonces que hacemos?

Al ser una patología con tantos mecanismos de acción causando síntomas, va a dar lugar a muchas posibilidades terapeúticas que pueden resultar útiles.

Hace tiempo alguien muy sabio me dijo: "Quien se trata a si mismo tiene por terapeuta a un necio" y es algo con lo que no podría estar más de acuerdo.

Por lo tanto, el primer consejo si eres paciente es que debes acudir a un profesional sanitario, ya que ninguna de las opciones de las que vamos a hablar se debe hacer sin asesoramiento profesional ya que podría generar más daño que beneficio si se toman las decisiones equivocadas (y sin una adecuada supervisión es muy probable que así sea). 

Dicho esto, empezaré explicando que tanto la FDA (Food and Drug Asociation), EULAR (liga reumatológica europea), la sociedad médica alemana y la sociedad médica canadiense, entre otras, han publicado guías de manejo de la enfermedad. En estas guías se incluyen los tratamiento médicos y no médicos que están indicados y los que están contraindicados (todo ello basado en revisiones de artículos científicos). Dado que se debe tener claro QUÉ no está indicado, es importante destacar que todas las guías coinciden en contraindicar el uso de opiáceos (morfina y derivados) y corticoides.

El abordaje, tal como os lo voy a proponer, será multidisciplinar e incluirá cambios en hábitos de vida (mejorar alimentación, ejercicio, sueño...), fisioterapia, uso de suplementos, terapia psicológica, mindfulness... Todas las propuestas que voy a sugerir están basadas en estudios científicos que justifican su uso, y todas deberían hacerse bajo supervisión profesional (se que me repito pero no se deben tomar las cosas a la ligera, si pueden beneficiar, también pueden perjudicar).

 

Cambio de hábitos

Lo primero que puede resultar útil es lo que los pacientes pueden hacer ellos mismos y, de esta manera, pasan a formar parte de la solución.

Si hablamos de alimentación, debemos empezar por mejorar la calidad de los alimentos y asegurar una cantidad adecuada de nutrientes. Se suele pensar siempre en quitar cosas, pero es muy importante añadir y asegurarse de que, lo verdaderamente importante, está presente. Debemos incluir y dar prioridad en la dieta a productos frescos, especialmente: verduras, fruta, pescado, huevos y carnes blancas.

Los estudios científicos que hablan de alimentación siempre son controvertidos y discutibles, sin embargo, casi todos coinciden en la utilidad de garantizar estos nutrientes. En cuanto a qué quitar, en la fibromialgia, en lo que más coinciden los estudios, es en hacer una dieta sin gluten ni lactosa (algunos estudios suprimen los lacteos).

El Ejercicio físico es otra cuestión ampliamente estudiada y con evidencias científicas de que tiene efectos muy positivos. En este apartado cabe destacar que no hay ejercico malo, se pueden obtener beneficios de todos los tipos de ejercicio (aeróbico y anaeróbico). Es clave elegir en función de las posibilidades y los síntomas del paciente.

Con el ejercicio del llamado alta intensidad (en realidad entrenamiento interválico extensivo medio) y de fuerza se obtendrá, lógicamente, un aumento de fuerza y damos importancia al tejido muscular mejorando así su trofismo. Se debe calcular muy bien la dosis para evitar dañar la musculatura.

La meditación y sobre todo el mindfulness tienen un gran número de artículos científicos que justifican su uso en pacientes con fibromialgia y puede ser una herramienta muy útil para mejorar el stress y sus consecuencias en el organismo (los estudios demuestran que mejora dolor, sueño...).

 

Fisioterapia, terapia manual y otras terapias físicas

En cuanto al campo de la fisioterapia y la osteopatía vamos a hablar de aquellas técnicas que específicamente tienen estudios de investigación enfocados a pacientes con fibromialgia y otras técnicas que también son útiles y vienen más del campo de mejora de dolor.

 

 

Principalmente, destacan los estudios con punción seca, que muestran a esta técnica como eficaz para mejorar sintomatología dolorosa de los pacientes. Se debe dosificar con precaución ya que, la mayoría de los pacientes, se benefician más de sus efectos cuando se tratan dos o tres puntos gatillo miofasciales por sesión.

El masaje suave, aplicado sobre grandes superficies corporales (masaje de cuerpo entero o mínimo toda la espalda) mejoran el dolor. Los masajes que tengan como objetivo la estimulación de la vascularización (por ejemplo pinzado rodado) también van a producir mejoría sintomatológica y a prepara el músculo para la actividad.

Por el contrario, el masaje intenso no ha demostrado ser eficaz en los pacientes con fibromialgia ya que puede aumentar la concentración de citoquinas proinflamatorias en esos músculos.

También hay estudios que demuestran que el uso de TENS, mejora la movilidad y el dolor durante el movimiento.

Las técnicas de osteopatía también pueden resultar muy útiles en la mejora del balance articular, la coordinación y la mejora de la vascularización del músculo.

 

Actualmente, en el ámbito de las terapias físicas, se está usando para el tratamiento de la fibromialgia- con buenos resultados clínicos -la criosauna y las cámaras de hipertermia. Los dos se basan en los efectos neuroendocrinos de someter al cuerpo al completo a estímulos térmicos (tanto frío como calor).

 

Suplementación

En este apartado veremos suplementos nutricionales que han demostrado en estudios de investigación ser eficaces en el manejo de la enfermedad.

Los suplementos de los que vamos a hablar son seguros, han demostrado su eficacia en estudios científicos y si están indicados y bien dosificados, serán muy beneficiosos. Pero debe tenerse en cuenta que su uso ha de ser el indicado, y que pueden interactuar con la medicación que toma el paciente.

Es imprescindible decir que no deben tomarse sin supervisión de un profesional de la salud debidamente formado. Un uso equivocado o una dosis no adecuada puede ser muy perjudicial ya que puede interactuar con la medicación que ya toma el paciente y tener consecuencias graves para sus salud.

Se pueden utilizar suplementos para trabajar a distintos niveles: energía, neuroinflamación, sueño... Entre los más usados encontramos: Ribosa, magnesio, melatonina, vitamina d3, cúrcuma (extracto), ácidos grasos omega 3, vitaminaC...

 

Intervención psicológica

La terapia psicológica ha sido muy estudiada y ha mostrado ser muy eficaz para ayudar a los pacientes de fibromialgia. Es muy útil para mejorar el estado de ánimo de los pacientes, ayudar a comprender la situación a nivel personal y también a nivel social (como puede afectar a sus relaciones familiares y personales si no se gestiona adecuadamente) y a evitar que los pacientes se pongan zancadillas a sí mismos y abandonen los nuevos hábitos beneficiosos o el tratamiento.

 

 

 

 

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.

Usamos cookies, para mejorar el funcionamiento y la experiencia de usuario de nuestros sitio. Para más información consulta nuestra política de privacidad.

  Acepto cookies de este sitio.